miércoles, septiembre 30
    Trabajos

    ¿Qué significa ser un freelance hoy?

    El trabajador independiente o autónomo, en nuestros días, ya no sólo es quien forja su propia carrera o monta su propia empresa. En los últimos años apareció en el mercado laboral una nueva clase de autónomo: el freelancer. Aunque se trata de términos que pudieran funcionar perfectamente como sinónimos, la sola mención del “freelancer” denota muchas otras características, en lo laboral y también en lo personal.

    El trabajo freelance, o independiente, otorga a quien lo practique la propiedad sobre su propio tiempo. Aunque el freelancer trabaja con jefes (sus “clientes” o “cuentas”), se trata de un trabajador que aprovecha cada minuto de su día, casi sin restricciones. Así, el freelancer desconoce aquellos horarios impuestos de manera convencional, doblándolos y modelándolos de acuerdo a sus necesidades.

    El trabajador independiente, también, es multifacético. Ya no se trata de un simple trabajador dedicado a su profesión. Las labores, en cambio, se encaran desde múltiples planos, mediante asociaciones o planes de acción mucho más abarcativos. Además, las herramientas de libre acceso (en especial las informáticas) permiten un avance constante en sus labores, y también en sus conocimientos. 

    Así, cada freelancer conoce el valor de complementar su oferta laboral con más acciones, herramientas y labores. Para ello (quizás también “por ello”), el freelancer es un ser constantemente sediento de nuevos conocimientos, a fines de ampliar sus horizontes laborales mediante la incorporación de nuevos paquetes, ofertas, acciones y labores.

    Pero no todo es un lecho de rosas en la vida del freelancer. Hay muchas contras en la actividad, cuando se las contrasta con el trabajo de contrato, por tiempo fijo y con un salario detreminado. Este tema es, de hecho, el más puntual a la hora de señalar las posibles contras del trabajo freelance: el salario.

    Por reglas generales, el freelancer no cobra por el tiempo empleado, sino por los resultados obtenidos, en la mayoría de los casos. También, el freelancer es quien sale a la búsqueda de sus nuevos clientes o nuevas cuentas, de modo que si no los consigue, pues sus ingresos podrían verse trabados.

    Cualquier actividad o rubro pueden ser encarados desde la actividad independiente. Lo indispensable, como en todo, es hallar el mejor mercado de acción. Muchos optan por tener sus empleos asalariados y, de a poco, ir ganando terreno en el campo freelance, presentando sus labores de a poco, para contemplar la posibilidad de considerarle su ocupación primaria en la edad adulta.

    Tal es otra de las ventajas del trabajo freelance: no tiene una edad establecida como “aceptable”. Desde jóvenes adolescentes hasta ancianos pueden hoy, mediante los medios digitales de comunicación, dedicarse a cumplir con actividades independientes para clientes de cualquier rincón del mundo.

    Para ello existe, en internet, numerosos portales y bolsas de trabajo virtuales al alcance de cualquiera. Su metodología es similar al de los portales de subastas: un cliente anuncia sus necesidades, y los freelancers registrados elevan sus ofertas y propuestas. Al final del plazo uno o más freelancers serán escogidos (contratados) para la labor. Este será el primer paso para la labor independiente, para luego ir haciéndose un renombre, obteniendo recomendaciones, y ganando clientes por referidos y recomendados. Esta es la metodología laboral primaria del trabajo independiente.

    Si te interesa convertirte en un freelancer, te recomendamos el siguiente video (en inglés) para obtener un punto de vista más integral y extenso sobre los primeros pasos a dar.

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